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TRASOBARES

Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON

-¡Imposible, es imposi­ble! ¡Parece una inocenta­da!- exclamó Carlos dejando a un lado el periódico que leía. Escuchad:

HUETE (CUENCA). Un extraño y lamentable suceso ocurrió ayer en las proximidades de esta localidad. El conductor de un automóvil que viajaba con su esposa, empezó a adormilarse. Por indicación de ésta, aparcó su vehículo en la cuneta izquierda de la carretera, abrieron las puertas delanteras para mitigar el calor y, en el mismo coche, se quedó profundamente dormido.

Soñó que organizaba el atraco a una importante central bancaria. Sería "el atraco del siglo". Planos, señales de alarma, sistemas de seguridad, reuniones clandestinas, controles de tiempos y un sinfín de detalles bulleron en su mente. Todo estaba perfectamente preparado. Nada podía fallar.

Los acontecimientos se desarrollaron según lo previsto y consiguió llegar hasta una enorme cámara acorazada donde quedó impresionado ante los cientos de millones que contemplaba.

En ese instante, la esposa, creyendo que ya había dormido demasiado y que el viaje se estaba demorando en exceso, le dio unos suaves golpes en el hombro, con tan mala fortuna que el cuerpo de su marido se inclinó hacia la izquierda, cayó fuera del coche y se despeñó por un barranco, muriendo en el acto.

¿Por qué dijo Carlos que el suceso era imposible?

 

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